Entramos en el “backstage” antes del desfile y Juanjo Oliva se confiesa: “Estoy obsesionado con la identidad”. Dice que busca vestir a esa mujer diferente y con ideas propias. Ha encontrado un icono┬áirreverente opuesto a la cl├ísica elegancia que lleva a├▒os demostrando. No es otro que Rossy de Palma. Si hace un a├▒o su musa era Nieves ├ülvarez, ahora se ha decantado por la chica Almod├│var.

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“Es una de mis colecciones m├ís exc├ęntricas, aunque yo en realidad no soy arriesgado”, dice. Puede que esa b├║squeda le haya hecho dar este giro: Rossy vestida de negro ha cerrado uno de los pocos desfiles de la edici├│n en los que encontrar un asiento ha resultado casi una odisea. As├ş es “Nameless”, lo nuevo de Oliva:

Inspiraci├│n: “Estoy harto del rollo de la inspiraci├│n”, cuenta el dise├▒ador. Afirma que trabaja mediante “focos de atenci├│n”. Uno de ellos ha sido el legado de Madame Gr├Ęs (1903-1993), dise├▒adora que consegu├şa que sus vestidos (a los que imprim├şa la eternidad a partir de la pureza) se convirtieran en esculturas griegas. Seg├║n ├ęlp, Rossy de Palma le ha ayudado a encontrar el camino: “Ella consigue una identidad propia a trav├ęs de la moda”.

Colores: blanco, negro, estampados geom├ętricos, beige.

Tejidos: charmeuse, gasas de seda con hilo de l├║rex, tul, cuero.

Tendencias: escotes en la espalda y en la pierna (s├ş, “a lo Angelina”), plisado en forma de abanico,

Zoom a… Cinturones de cobre r├şgidos. Y al maquillaje, labios g├│ticos y sombra de ojos “smoky”.

 

Imagen: De San Bernardo