Los periodistas de moda pecamos mucho de abusar de ciertos términos. Un ejemplo es el socorrido «urban chic», que vale tanto para una chaqueta militar, como para unos pantalones cortos. Cualquier prenda que se pueda usar en una ciudad, sin llamar la atención, se define como «urbana». Para entendernos: los vestidos de «brilli-brilli» que presentó María Escoté no son «urban chic». Si los llevas a las diez de la mañana, llamarás la atención, y no para bien. Por mucho que lleves el café de Starbucks en la mano, tu look no será «urbano».

De tanto usar esta expresión, los lectores piensan que la ropa urbana es básica y aburrida. Y entonces llega el dilema a la hora de tener que definir las colecciones de Sita Murt y TCN, que se consideran «urbanas». Estás dos firmas catalanas se han asentado como las reinas del «casualwear» (ropa distendida) español. Pero lejos de ser un muestrario de básicos aburridos, son prendas técnicamente superiores o con detalles de estilismo muy estudiados.

Sita Murt es experta en punto e investiga nuevas técnicas de confección cada temporada. Ha jugado con la mezcla de diferentes formas de trabajar el punto en una misma prenda, sin perder la homogeneidad visual, y ha plisado seda para que parezca vivos, aunque realmente sean virutas. Sita se preocupa por todo. Tanto que se ha preocupado hasta por el calzado de las modelos que desfilan en la pasarela. «Los tacones este año, los hemos hecho más gordos» nos cuenta, «porque el año pasado las modelos tuvieron dificultades para andar, así que hemos hecho unos zapatos más cómodos». Esto también lo agradecerá su clienta, ya que las sandalias se producirán y estarán a la venta en la tienda. Las que son asiduas a alguno de sus puntos de venta, sabrán que todo está pensado para que favorezca. Incluso elaboran los «slips» (vestidos forros) ad hoc para cada traje, para las que no les gusten las transparencias. De esta forma no hay que volverse locas buscando en las mercerías para encontrar forros.

Prendas holgadas para «estar guapa»

¿Más ventajas? Para aquellas que han ganado peso, Sita tiene unas prendas que ella denomina: «las de estar guapa», como un top holgado que nos deja al descubierto la clavícula. Esta zona del cuerpo suele ser «fina». Al exponerla, la mirada se dirige hacia a ella, y como resultado parecemos más delgadas. Lo mismo pasa con un top corto por delante y largo por detrás, que tapa discretamente el glúteo, para las que les acompleje esta zona.

TCN por su parte añade un toque fresco al repertorio de prendas básicas con detalles en flúor, como cintas rosa fosforito en las clásicas camisolas blancas. Pero gran parte de los toques van por dentro, y no solo en la lencería de encaje fosforito, sino también en el interior de las prendas (algunas chaquetas llevan vivos flúor en la parte de dentro, que se pueden apreciar con el movimiento, al andar).

La gran sorpresa fue Carlos Diez, que al compartir día de desfile con Murt y TCN, parece haberse mimetizado con ellos. El cambio de las colecciones anteriores es tal, que hasta se puede definir como una «lobotomía fashionista». Lejos quedan los estampados pop y no hay ni rastro del estilo malasañero que siempre ha caracterizado sus prendas. Bueno, sí, hay algún detalle, pero ha logrado diluirlo: los delicados arneses blancos, un toque sado-fetichista edulcorado. Él mismo ha explicado que quería dejar atrás lo de antes y experimentar con el «no-color» (el blanco). Ahora sí, nosotros nos animaremos también a experimentar con sus looks.

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